Hacer tu primer pan de masa madre puede parecer complicado porque aparecen términos como fermentación en bloque, pliegues, formado o greñado. Pero para una primera hogaza no necesitas dominarlo todo: necesitas una receta sencilla, una masa madre activa y saber qué señales observar.
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Esta receta está pensada como un primer pan para aprender el proceso. Los tiempos son orientativos: la temperatura y la actividad de tu masa mandan más que el reloj.
Antes de empezar: comprueba tu masa madre
Utiliza una masa madre que haya sido alimentada y muestre un crecimiento claro y predecible. Si todavía dudas, revisa cómo saber si tu masa madre está lista para hacer pan.
Si la tienes guardada en frío, reactívala antes. En nuestra explicación sobre cómo alimentar y mantener una masa madre tienes una rutina sencilla.
Ingredientes para una hogaza sencilla
- 500 g de harina de trigo panificable.
- 325 g de agua.
- 100 g de masa madre activa al 100 % de hidratación.
- 10 g de sal.
Es una hidratación moderada para que la masa resulte más manejable durante un primer intento. Pesar los ingredientes es mucho más consistente que medirlos por volumen; para esta receta una báscula de cocina es especialmente útil.
1. Mezcla los ingredientes
Mezcla el agua con la masa madre y añade la harina. Integra hasta que no queden zonas de harina seca. Deja reposar la masa unos 20–30 minutos y después incorpora la sal.
No necesitas conseguir una masa perfectamente lisa desde el primer minuto. El reposo y los pliegues ayudarán a desarrollar estructura.
2. Haz pliegues para desarrollar la masa
Durante las primeras horas de fermentación puedes hacer varias rondas de pliegues separadas aproximadamente 30 minutos. Con las manos ligeramente húmedas, toma un extremo de la masa, estíralo con suavidad y dóblalo sobre sí mismo. Repite alrededor de la masa.
Con cada ronda deberías notar que pasa de estar floja y desordenada a tener algo más de tensión y cohesión.
3. Fermentación en bloque: observa la masa, no solo el reloj
Después de los pliegues, deja que continúe la fermentación. Aquí aparece uno de los mayores aprendizajes de la masa madre: no existe un tiempo exacto que funcione en todas las cocinas.
Busca una masa visiblemente más aireada, con cierto aumento de volumen, bordes redondeados y pequeñas burbujas. Una cocina cálida acelera el proceso; una fría lo ralentiza.
Para un primer pan es preferible aprender a reconocer estas señales antes que intentar cumplir una cifra exacta de horas.
4. Preforma y deja reposar
Pasa la masa con cuidado a una superficie ligeramente enharinada. Una rasqueta metálica puede ayudarte a moverla sin desgarrarla.
Recoge los bordes hacia el centro y crea una forma aproximadamente redonda. Déjala reposar unos 15–20 minutos para que la masa se relaje antes del formado final.
5. Forma la hogaza
El objetivo del formado es generar tensión en la superficie sin expulsar todo el gas acumulado. Dobla la masa sobre sí misma y arrástrala suavemente por la mesa para tensar la parte exterior.
No busques perfección en tu primera hogaza. Una masa razonablemente tensa y que conserve su forma es suficiente para seguir aprendiendo.

6. Fermentación final
Coloca la masa con el cierre hacia arriba en un recipiente forrado con un paño bien enharinado o en un banneton redondo. Cúbrela para evitar que la superficie se seque.
Puedes completar la fermentación y hornear el mismo día o llevar la masa a la nevera para una fermentación final en frío. Para un principiante, el frío también puede facilitar el greñado porque la masa estará más firme.
7. Precalienta bien el horno
Un horno y una superficie de cocción bien precalentados ayudan a que el pan gane volumen al entrar. Si utilizas una cocotte u horno holandés, precaliéntala siguiendo las indicaciones de seguridad del fabricante.
La cocotte facilita conservar vapor alrededor del pan durante la primera parte del horneado. Si no tienes una, también puedes hacer pan de masa madre con otros métodos de horneado; no es imprescindible para empezar.
8. Greña y hornea
Vuelca la masa sobre papel de horno o la superficie que vayas a utilizar. Haz un corte principal con una cuchilla adecuada para permitir que el pan se expanda de forma más controlada.
Como punto de partida, hornea con el recipiente tapado alrededor de 20 minutos a unos 240 °C y continúa destapado aproximadamente 20–25 minutos a unos 220 °C, hasta conseguir una corteza bien dorada. Cada horno se comporta de forma distinta, así que utiliza estos tiempos y temperaturas como referencia inicial y ajusta en futuras hornadas.
9. Déjalo enfriar antes de cortarlo
Al sacar el pan del horno, colócalo sobre una rejilla y espera a que se enfríe antes de abrirlo. Cortarlo inmediatamente puede dejar una miga húmeda y gomosa porque el interior todavía está terminando de asentarse.
Qué observar en tu primer pan
No juzgues tu primera hogaza únicamente por los grandes alveolos de las fotografías. Observa si ha ganado volumen, si la miga está cocida y agradable, si la corteza tiene buen desarrollo y, sobre todo, cómo respondió la masa durante la fermentación.
Si el pan queda muy plano o apenas crece en el horno, utiliza nuestro diagnóstico sobre por qué el pan de masa madre no sube antes de cambiar toda la receta.
Tu segunda hogaza será más fácil que la primera
El primer pan sirve para poner juntas todas las piezas: masa madre, fermentación, pliegues, formado y horno. Anota cuánto tardó tu masa, la temperatura aproximada de la cocina y el resultado. En la siguiente hornada cambia solo aquello que realmente necesite mejorar.
La masa madre se aprende repitiendo el proceso y observando. Una hogaza imperfecta puede enseñarte mucho más que seguir tiempos de una receta sin mirar lo que está ocurriendo en tu propia masa.
¿Te cuesta visualizar los movimientos?
Puedes repetir esta receta con tus notas. Si prefieres ver el proceso en vídeo, consulta el temario de Masa Madre en acción: revisa qué etapas muestra y decide si es el complemento que necesitas para tu siguiente hogaza.
7 comentarios en «Cómo hacer tu primer pan de masa madre: receta sencilla paso a paso»